Ayudando al individuo a curarse a sí mismo (...)
Así como hay dos caras de la curación, la espiritual y la estructural o física, hay también dos estados que pueden conseguirse espiritualmente. El primero de estos estados se podría clasificar como "humanamente tolerable". Las ayudas caen bajo este título. El segundo es "mejorado espiritualmente".
Cualquier ministro (y esto ha sido verdad desde que ha existido el tema de la religión) está comprometido a aliviar la angustia de su prójimo. Hay muchas formas en las que un ministro puede hacerlo.
Una ayuda no es dedicarse profesionalmente a curar. Ciertamente no es dedicarse a dar tratamiento. Lo que hace es ayudar al individuo a curarse a sí mismo o a ser curado por otro agente, al eliminar las razones de la precipitación y prolongación de su condición y disminuir su predisposición a lesionarse más o a permanecer en una condición intolerable.
Esto está totalmente fuera del campo de la “curación”, tal como la contempla el médico y; según los registros existentes de sus resultados, está
mucho, mucho más allá de la capacidad de la psicología, la psiquiatría y del "tratamiento mental" tal como se practica en esos campos.
En resumen, la ayuda pertenece estricta y totalmente al campo del espíritu y por tradición pertenece a la esfera de la religión, aunque no restringida solamente a ésta.
Una persona que aplique la Tecnología de Ayuda debería darse cuenta del poder que tiene en sus manos y de sus destrezas potenciales cuando se entrene. En presencia del sufrimiento, tiene este don: puede hacer la vida tolerable. También puede acelerar una recuperación e incluso puede hacer que ésta sea posible cuando podría no haberlo sido.
Cuando tenga frente a usted a alguien que haya tenido una lesión o que esté enfermo, que haya sido operado o que haya sufrido un grave shock emocional; se debería usar una o más de las siguientes ayudas para asistir a la persona.
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